Después de 843 días de dolor, incertidumbre y espera, hoy no quedan más secuestrados en Gaza.
Celebramos el regreso de quienes pudieron volver a casa y abrazamos con profundo respeto la memoria de quienes fueron asesinados. La libertad no borra el sufrimiento, pero reafirma un valor irrenunciable:la vida, y el derecho a vivir sin terror. Nunca más el silencio frente al terrorismo.